Insomnio vs Apnea del Sueño: ¿cuál es cuál?
Vamos por partes: ambos son trastornos del sueño que pueden tener un gran impacto en tu calidad de vida. Y sí, también son muy comunes en la edad adulta.
A pesar de estas similitudes, existen diferencias importantes entre las dos condiciones que facilitan su identificación y diagnóstico.
No vamos a hacerte perder el tiempo. En este artículo, te explicamos las principales diferencias entre el insomnio y la apnea del sueño, las señales a las que debes prestar atención y qué puedes hacer en cada caso.
¿Empezamos?
¿Qué es el insomnio?
El insomnio es un trastorno del sueño que se manifiesta a través de:
➡ dificultad para conciliar el sueño.
➡ sueño superficial y no reparador.
➡ despertares frecuentes durante la noche.
➡ despertarse demasiado temprano y no poder volver a dormir.
Existen dos tipos principales de insomnio:
➡ Agudo: dura menos de 3 meses y suele estar causado por estrés o cambios temporales en la rutina.
➡ Crónico: dura más de 3 meses y puede estar asociado a otras condiciones como ansiedad, depresión, dolor crónico, entre otras.
La apnea del sueño…
Es un trastorno en el que la respiración se interrumpe temporalmente durante el sueño. Sí, se trata de una pausa breve en la respiración.
Puede ocurrir decenas o incluso cientos de veces por noche, afectando la calidad de tu descanso.
Hay dos tipos principales:
➡ Apnea obstructiva del sueño: ocurre cuando los músculos de la garganta se relajan en exceso, bloqueando el paso del aire.
➡ Apnea central del sueño: menos común, pero ocurre cuando el cerebro "olvida" enviar las señales necesarias para mantener la respiración durante el sueño.
Síntomas: ¿qué distingue al insomnio de la apnea del sueño?
Aunque comparten algunos síntomas similares —como fatiga, dificultad para concentrarse e irritabilidad—, existen señales específicas que pueden ayudarte a identificar cuál de los dos padeces.
Síntomas más comunes del insomnio:
➡ despertarse varias veces sin razón aparente.
➡ dificultad para volver a dormirse.
➡ tardar mucho en conciliar el sueño.
➡ sensación de no haber dormido nada, aunque se haya estado en la cama.
En cambio, los síntomas de la apnea del sueño incluyen:
➡ despertarse con dolor de cabeza.
➡ despertarse con sensación de ahogo.
➡ ronquidos intensos y frecuentes.
➡ somnolencia excesiva durante el día, incluso tras “haber dormido” varias horas.
➡ pausas en la respiración durante el sueño (normalmente observadas por otra persona).
¿Se puede tener insomnio y apnea del sueño al mismo tiempo?
Sí, es posible. Y ocurre más a menudo de lo que se cree.
Un trastorno puede empeorar el otro: por ejemplo, la apnea puede provocar microdespertares frecuentes que, a su vez, pueden dar lugar al desarrollo de insomnio.
Esta combinación complica el diagnóstico, pero también subraya la importancia de buscar ayuda profesional.
¿Qué causa cada trastorno?
Principales causas del insomnio:
➡ trabajo por turnos.
➡ estrés, ansiedad o depresión.
➡ uso de dispositivos con luz azul por la noche.
➡ consumo de alcohol o cafeína antes de dormir.
➡ condiciones de salud específicas: reflujo, dolor crónico, problemas hormonales o neurológicos.
Factores de riesgo de la apnea del sueño:
➡ edad avanzada.
➡ obesidad (principal factor de riesgo).
➡ trastornos hormonales (como el hipotiroidismo).
➡ enfermedades respiratorias preexistentes (asma, EPOC).
¿Cómo se diagnostica cada condición?
En el caso del insomnio:
El médico analizará tu rutina y hábitos de sueño, así como posibles causas subyacentes.
Puede solicitar que lleves un diario de sueño, donde anotes:
➡ número de despertares.
➡ calidad del sueño percibida.
➡ hora a la que te acuestas y te levantas.
➡ niveles de energía durante el día.
El diagnóstico de la apnea del sueño…
Se realiza mediante un estudio del sueño (polisomnografía), que puede hacerse en casa o en una clínica especializada.
Durante la prueba se monitorizan:
➡ respiración.
➡ niveles de oxígeno en sangre.
➡ actividad cerebral.
➡ movimientos musculares.
➡ ritmo cardíaco.
¿Qué tratamientos existen?
Tratamiento del insomnio:
➡ técnicas de relajación (respiración, meditación).
➡ reducir el consumo de cafeína, alcohol y comidas copiosas por la noche.
➡ uso puntual de suplementos o medicación (bajo supervisión médica).
➡ terapia cognitivo-conductual (TCC), muy eficaz en el insomnio crónico.
➡ mejorar la higiene del sueño (mantener horarios regulares, evitar pantallas antes de dormir, crear un ambiente tranquilo).
Tratamiento de la apnea del sueño:
➡ pérdida de peso.
➡ reducción del consumo de alcohol y tabaco.
➡ uso de CPAP (dispositivo que mantiene las vías respiratorias abiertas con un flujo constante de aire).
Conclusión:
Tanto el insomnio como la apnea del sueño pueden afectar seriamente tu salud física, mental y emocional. La clave está en reconocer los síntomas, buscar ayuda profesional y seguir un tratamiento adecuado.
Sentirse cansado todo el tiempo no siempre es normal —a veces es una señal de que tu cuerpo (o tu mente) necesita ayuda.
Si sospechas que padeces insomnio o apnea del sueño, habla con tu médico y da el primer paso hacia noches más tranquilas y días más llevaderos.
¿Te ha gustado este artículo?
Compártelo con quien pueda necesitar esta información. Y si quieres más consejos sobre salud y bienestar, ¡sigue nuestro blog!






